Principios Básicos de la BIBLIA
ESTUDIO 9: LA OBRA DE JESÚS
La victoria de Jesús | La sangre de Jesús | Ofreciéndose por nosotros y por él mismo | Jesús como nuestro representante | Jesús y la Ley de Moisés | El día de reposo | Digresiónes (El crucifijo, ¿Nació Jesús el 25 de diciembre?) | Preguntas

9.4 JESÚS COMO NUESTRO REPRESENTANTE

Hemos visto que los sacrificios de los animales no representan completamente a los hombres pecadores, Jesús fue representante nuestro, siendo "en todo semejante a sus hermanos" (He. 2:17). El gustó "la muerte por todos" (He. 2:9). Cuando cometemos un pecado, por ejemplo cuando mentimos, Dios puede perdonarnos "en Cristo" (Ef. 4:32). Esto ocurre porque Dios nos compara con Cristo, un hombre como nosotros quien fue tentado a pecar, por ejemplo mentir, pero que venció todas las tentaciones. Por lo tanto, Dios puede perdonarnos nuestro pecado, la mentira, porque estamos en Cristo, cubiertos por su justicia. Cuando reconocemos nuestro pecado ante Dios, reconocemos este perfecto ejemplo del Señor Jesucristo sin pecado y decimos al Padre cuánto deseamos ser como él. Por lo tanto, que Cristo sea nuestro representante es el medio por el cual Dios puede mostrarnos su gracia, al mismo tiempo que sostiene sus justos principios.

Si Jesús fue Dios, y no fue únicamente de naturaleza humana, él no pudo haber sido nuestro representante. Este es otro ejemplo de que una idea equivocada conduce a otra. Debido a esto, los teólogos han desarrollado muchas complejas maneras de explicar la muerte de Cristo. La creencia popular de la cristiandad apóstata es que los pecados del hombre lo colocaron en deuda con Dios, la cual él no podía pagar de sí mismo. Entonces, por su sangre derramada en la cruz, Cristo pagó la deuda de cada creyente. Más de un predicador en algún salón evangélico lo ha expresado así: ‘Fue como si todos hubiésemos estado alineados contra la pared, a punto de ser fusilados por el diablo. Entonces irrumpe Jesús y el diablo le dispara a él en vez de nosotros, así que ahora somos libres’.

Estas elaboradas teorías están desprovistas de todo respaldo bíblico. Surge la contradicción obvia de que si Cristo murió en vez de nosotros, entonces no necesitamos morir. Como todavía tenemos naturaleza humana, aún debemos morir; la salvación del pecado y de la muerte se revelará finalmente en el juicio (cuando se nos conceda la inmortalidad por gracia de Dios). No recibimos esto cuando Cristo murió.

La Biblia enseña que la salvación es posible por medio de la muerte Y resurrección de Cristo, no tan sólo por su muerte. Cristo "murió por nosotros" una vez. La teoría de la substitución significaría que él tenía que morir por cada uno de nosotros personalmente.

Si Cristo pagó una deuda con su sangre, nuestra salvación llega a ser algo que podemos esperar como un derecho. El hecho de que la salvación es un don, que se produjo por la misericordia y perdón de Dios, se pierde de vista si entendemos el sacrificio de Cristo como si fuera el pago de una deuda. También deja la impresión de que un Dios enojado se aplacó una vez que vio la sangre derramada de Jesús. No obstante, lo que Dios ve cuando nos arrepentimos es a su Hijo como nuestro representante, a quien nos esforzamos en copiar. Muchos himnos y cánticos ‘cristianos’ contienen una increíble cantidad de doctrina falsa en esta área. La mayoría de las doctrinas falsas son introducidas en la mente de la gente por medio de la música, y no por una instrucción bíblica racional. Siempre debemos estar vigilantes ante esta clase de lavado de cerebro.

Trágicamente, las sencillas palabras "Cristo murió por nosotros" (Ro. 5:8) han sido considerablemente tergiversadas para darles el significado de que Cristo murió en vez de nosotros. Hay numerosas conexiones entre Romanos 5 y 1 Corintios 15 (ej. Ro. 5:12 = 1 Co. 15:21; Ro. 15:17 = 1 Co. 15:22). Equiparan la frase "Cristo murió por nosotros" (Ro. 5:8), con "Cristo murió por nuestros pecados" (1 Co. 15:3). Su muerte proporcionó un medio por el cual podemos ganar perdón de nuestros pecados; fue en este sentido que "Cristo murió por nosotros". La palabra "por" no significa necesariamente ‘en vez de’; Cristo murió "por nuestros pecados", no ‘en vez de’ ellos. Debido a esto, Cristo puede "interceder" por nosotros (He. 7:25), no ‘en vez de’ nosotros. La palabra "por" tampoco significa ‘en vez de’ en Hebreos 10:12 y Gálatas 1:4. Si Cristo murió ‘en vez de nosotros’ no sería necesario llevar su cruz como él nos manda. No tendría sentido bautizarse en su muerte y resurrección identificándonos voluntariamente con él como nuestro glorioso representante. La idea de sustitución implica un atajo a la glorificación con él que simplemente no es válido. Entenderlo como nuestro representante nos compromete a bautizarnos en su muerte y resurrección llevando con él la vida de cruz y compartiendo de manera realista en su resurrección. Su resurrección es nuestra; hemos recibido la esperanza de resurrección porque estamos en Cristo, quien fue resucitado (1 P. 1:3). El Señor Jesús vivió y murió con nuestra naturaleza, en toda su indocilidad, para poder acercarse a nosotros y capacitarnos para identificarnos con él. Apreciando esta doctrina permitimos que él vea el resultado del sufrimiento de su alma y estar satisfecho.